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El lápiz mágico
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Pero la escoba de la Bruja Piruja se volvió loca y salió volando con el lápiz mágico por la ventana.

Y volaron, y volaron hasta llegar a un pueblecito cercano al Colegio que se llamaba Constante y aterrizaron en la boca de un perrito que se llamaba Chury.

Chury y el lápiz mágico se pusieron a jugar y lo pasaron muy bien.

Pero la Bruja Piruja llamá a su escoba desde el Colegio y tenían que regresar.

Y otra vez en el aire, la escoba y el lápiz mágico se fueron al cole.